Ligamento cruzado anterior (LCA) | Cirugía con aloinjerto

Ligamento cruzado anterior

Hoy les vamos a mostrar cómo se realiza una artroscopia de rodilla para una rotura del ligamento cruzado anterior. Es una técnica quirúrgica muy habitual en nuestros tiempos por el incremento de la actividad deportiva.

En esta intervención observamos cómo se realiza una plastia del ligamento cruzado anterior que será la que reemplace la que se ha roto.

Antecedentes del paciente

Es un caso de un paciente que había sido previamente operado de una plastia del injerto de ligamento cruzado anterior que había sido fijado con tornillos metálicos. Esta plastia fracasó por lo que debemos realizar una reintervención con un nuevo injerto del ligamento cruzado anterior.

Haciendo el test o prueba de Lachman nos indica que existe una inestabilidad anterior de la rodilla por insuficiencia o fracaso del cruzado anterior.

Cirugía del Ligamento Cruzado Anterior

Hacemos una incisión en la piel para retirar el tornillo que tenía colocado en la anterior cirugía. Esta misma incisión nos va a permitir posteriormente colocar el nuevo injerto. Utilizaremos un injerto del Banco de Tejidos de tendón rotuliano con hueso en cada extremo. 

Retirada de la anterior plastia del ligamento cruzado anterior

Retiramos el tornillo que ya estaba integrado. Y procedemos a la artroscopia con dos pequeñas incisiones a nivel de la rodilla por la que introducimos la óptica con la cámara de video y la fuente de luz para poder explorar la rodilla. 

Podemos observar cómo se encuentra  el ligamento cruzado previo que está destensado por lo que no hace su función. Limpiaremos los restos de este ligamento cuidadosamente para posteriormente poder hacer la nueva plastia.

En este momento también exponemos el otro tornillo metálico que se encontraba anclado en el fémur para retirarlo.

Preparación para la nueva plastia de ligamento cruzado anterior

Posteriormente procedemos a realizar un túnel en la tibia y un túnel en el fémur que nos permitirá introducir el nuevo ligamento que es de tendón y hueso en los dos extremos. Para ello utilizamos una aguja guía, posteriormente con una broca colocamos el túnel óseo por donde vamos a colocar el nuevo ligamento en la tibia.

Se retiran los restos cicatriciales de la anterior cirugía y también en el fémur para ello utilizamos una línea que nos sitúa en lo que llamamos el punto isométrico del ligamento que es donde tiene que ir situado el nuevo ligamento. Utilizamos también una aguja guía para posteriormente, mediante una broca, hacer un túnel, en este caso ciego, de 35 milímetros a nivel del fémur.

Una vez hechos los dos túneles óseos los comunicamos los dos  con un hilo que nos permitirá luego arrastrar la plastia.

Mientras tanto, en el banco de trabajo vamos preparando y dando forma al nuevo injerto que proviene del Banco de Tejidos, como hemos dicho antes, de tendón rotuliano. En los extremos tiene hueso y en el medio se encuentra el tendón.

Le vamos a ir dando forma progresivamente para que este nuevo ligamento nos quepa en las cavidades óseas previas y tenga el tamaño adecuado a la rodilla que estamos operando. Haremos pruebas para comprobar que el tamaño es el adecuado al diámetro de los túneles que hemos realizado tanto en la tibia como en el fémur.

Colocación de nueva plastia de ligamento cruzado anterior

A través de la sutura que habíamos colocado arrastramos la plastia a través del túnel femoral y vamos tirando de ella hasta que la introducimos en el túnel tibial y femoral.

Una vez que ya hemos introducido la plastia en sus túneles vamos a proceder a bloquearla en los túneles mediante unos tornillos (polímeros de alta densidad reabsorbibles a los tres años) que llamamos interferenciales, que lo que hacen es una fijación primaria entre el túnel óseo del fémur y la plastia y entre el túnel óseo de la tibia y la plastia de tal manera que quede firmemente fijada tanto al fémur como a la tibia.

La cirugía se acaba con un drenaje a nivel de la articulación y con la sutura de la incisión quirúrgica para posteriormente realizar el vendaje compresivo. 

El paciente pasará a la sala de recuperación postoperatoria para pasar luego a planta  a su habitación por un periodo de 24 horas y posteriormente ir a su domicilio.

Rehabilitación

Una vez visto cómo se realiza una operación quirúrgica debemos indicar que al cabo de tres o cuatro días el paciente iniciará su rehabilitación. Pasará 4 semanas con muletas pero con carga de la extremidad en el suelo. Al cabo de las 4 semanas ya podrá realizar una vida activa pero deberá continuar con rehabilitación específica durante 3 meses. De los 3 a los 9 meses deberá realizar un trabajo específico de potenciación muscular de su rodilla para poderse realizar la reincorporación deportiva aproximadamente a partir de los 9 meses.

El equipo de TRAUMAUNIT  siempre estará a la vanguardia de todas las innovaciones y las últimas técnicas que surgen en nuestra especialidad  para ofrecer la mejor atención médica a nuestros pacientes.

Si deseas más información o deseas concertar una primera visita, no dudes en contactar con nosotros.

Aquí os dejo el video que recoge la intervención.

Dr. Jaime de la Torre Rojo

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