Procedimientos

Fractura dedos de la mano

Preguntas y respuestas

Una fractura de los dedos de la mano se refiere una fractura afectando a los huesos que conforman los dedos. Tenemos dedos trifalángicos que serían los dedos que van desde el índice al meñique y tenemos dedos bifalángicos como es el pulgar.

Por lo tanto, cualquier fractura que afecte a estos huesos se considera fractura de huesos de la mano.

Se diagnostica generalmente por una radiografía sencilla lo que pasa es que a veces hacen falta dos o tres proyecciones (enfoque diferente del dedo para tener dos o tres imágenes de distintas posiciones del dedo) para tener un diagnóstico correcto de la gravedad o no de la fractura.

Es necesario operarse de una fractura de los dedos de la mano cuando no se cumplen lo que llamamos criterios de estabilidad o criterios de tolerancia en la reducción de la fractura.

En primer lugar, puede ocurrir que una fractura puede estar bien reducida pero ser inestable, es decir, puede perder con facilidad esa reducción por lo que la recomendación será que se someta a una cirugía  puesto que será muy difícil controlar la evolución de esa fractura.

En segundo lugar, puede haber fracturas que por la angulación que tienen los fragmentos, ya de por sí necesitan de cirugía de entrada.

La decisión sobre la cirugía se tomará en base a las radiografías y en ocasiones, en caso de duda, viendo el funcionamiento de la mano del paciente.

En las fracturas de los dedos de las manos hay muchas técnicas quirúrgicas pero siempre se intenta ir de la menos agresiva a la más agresiva.

Menos agresiva significa, por ejemplo, mantener estable una fractura mediante agujas subcutáneas, es decir, sin tan siquiera tener que abrir la piel, se reduce la fractura desde fuera mediante unos movimientos específicos y luego se colocan unas agujas, como si fueran piercings, para mantener la fractura en su lugar. Las agujas son temporales y se retiran normalmente a las cuatro o seis semanas. ¿Ventajas?  Es muy poco agresivo, no estamos haciendo ninguna herida.

El siguiente paso serían los tornillos, el abordaje es más amplio y que aportarían más estabilidad que las agujas.

Por último,  tendríamos las placas que aportan mucha estabilidad nos permiten movilizar de forma muy precoz pero al ser más agresivo puede generar, en consecuencia,  más adherencias o rigideces locales.

Es factible llevar a cabo  cirugía artroscópica en algunas  fracturas como las metacarpofalángicas (comunmente conocidos como “nudillos”). Se hacen también artroscopias en las fracturas de la base del pulgar (fractura del leñador o del esquiador) que afectan a un ligamento por lo que la artroscopia nos permite una mejor valoración de la afectación del ligamento.

Siempre intentamos obtener el mejor resultado operemos o no operemos. La idea es conseguir el mejor resultado con la menor agresividad. Hay que tener en cuenta que, ya sea tratamiento ortopédico, ya sea tratamiento quirúrgico ninguno de los dos aporta un mayor o menor beneficio, sino que hay diferentes tipos de fracturas que requieren diferentes tipos de tratamientos..

Lo que sí que es muy importante tener en cuenta en las fracturas de los dedos, sean tratadas de la forma que sea, es que las articulaciones de los dedos de la mano son articulaciones tendentes a hacer rigideces y que, por lo tanto, tan importante es la cirugía como el tratamiento rehabilitador posterior.

En definitiva lo que marca el éxito de este tipo de intervenciones de las fracturas de los dedos de la mano es la combinación entre una buena técnica de tratamiento sea ortopédico o quirúrgico, un correcto tratamiento rehabilitador y, por último, que el paciente colabore por su parte poniendo todo lo necesario, en cuanto a constancia y perseverancia, para tratar su lesión.

El hecho de abordar el tratamiento quirúrgico tardíamente, es también un factor relevante a comentar. Debemos entender que nuestro cuerpo no está pensado para estar inmovilizado por lo que el pronóstico es peor. A veces nos viene un paciente al que se le ha tratado en urgencias de forma conservadora y nosotros observamos que se trata de un tipo de fractura que habría requerido intervención quirúrgica. Entre que ha ido urgencias, ha venido al cabo de dos semanas nuestra consulta y se ha programado la operación, pueden haber pasado dos o tres semanas de inmovilización. Durante ese tiempo la fractura se ha ido consolidando por lo que nos encontramos que deberemos deshacer para volver a hacer.

En las fracturas de los dedos es muy importante un diagnóstico correcto inicial y decidir de forma precoz si es quirúrgico o no porque ello nos da un margen de actuación más grande.

La recuperación de las fracturas de los dedos de la mano es también muy variable dependiendo de las características de fractura, dependiendo de donde se haga la rehabilitación y dependiendo de la personalidad del paciente.

Hay pacientes que tiene un miedo atroz a ver su mano, miedo a movilizarla, a involucrarse en la rehabilitación y ello es un factor de mal pronóstico.

También, además del correcto tratamiento y de la actitud del paciente, es necesario que nuestro cuerpo nos ayude en el sentido que la anatomía de cada paciente es diferente. Hay pacientes que cicatrizan muy rápido por lo que se puede movilizar más rápido evitando rigideces, pero en otros casos pasa lo contrario.

Por lo tanto, la recuperación es una ecuación en la que juegan varios factores.

También influye mucho en la recuperación el hecho de si se trata de una única fractura de un hueso de los dedos de la mano o de varios huesos.

En muchas ocasiones, pueden producirse fracturas múltiples de los huesos de las manos. Las causas más comunes por las que nos vienen pacientes con fracturas de los dedos de la mano, son por caídas en la práctica de deportes como la bicicleta o el esquí y también por caídas de moto.

Evidentemente, cuando las fracturas son múltiples empeora el pronóstico. Una fractura de un hueso de la mano no es lo mismo que fracturarse tres o cuatro huesos de la misma ya que  implica que se ha recibido un traumatismo importante que provoca mayor hinchazón de la mano, mayor dificultad para moverla, más dolor y, por lo tanto, mayor dificultad en la recuperación.

Debemos tener en cuenta que la recuperación de las estructuras de los dedos de la mano implica que tras la cirugía  podemos estar, cuatro, ocho o doce semanas (dependiendo del tipo de fractura), como mínimo, hasta poder recueprar un funcionalismo correcto de la mano.

Es muy común en los pacientes que  pregunten si van a quedar bien. Yo siempre contesto que si sumamos todos los factores de la famosa ecuación, correcto tratamiento, buena predisposición del paciente y una buena respuesta de su cuerpo  en la recuperación, los resultados pueden ser excelentes,

Ahora bien, debemos decir que es de peor pronóstico aquellas fracturas que afectan a la estructura articular, a una articulación. En estos casos hay que ser mucho más estrictos en la elección del tratamiento porque además tiene más potencialidad de complicaciones.


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